Almas Gemelas
- Alberto Calvet

- 11 may 2023
- 2 Min. de lectura
Nuestra historia es la historia del Alma Universal, somos un aspecto de ella. Nuestros cuerpos van y vienen, nacen y mueren, mientras ella es la misma fuerza que se desplaza a través de todos. En lo profundo de nuestro corazón y desde la sombra, ella nos llama a despertar, a colaborar y a realizar nuestra parte. De mil maneras distintas, cada uno de nosotros es un agente para abrir la siguiente fase evolutiva en la que ella se encuentra. En nuestro yo profundo, todos somos un paso fundamental para atravesar el último velo.
Dice Junayd, el místico persa sufí:
“Sabe esto:
tú mismo eres el velo que te esconde de ti.
Sabe también que no puedes alcanzar la Verdad a través de ti;
tú La alcanzas a través de la Verdad.
Cuando derrama en ti Su gracia con la visión de Su alcance,
la Verdad te convoca a que la busques y así lo haces.”
Dejemos de buscar al alma gemela donde no está, donde no pertenece. Las almas gemelas no son personas (del griego personae, “máscara”). Preguntemos nada más a Romeo y a Julieta con qué se encontraron en el baile de máscaras en el que se conocieron: el aguijón de la muerte probó ser más fuerte. No es el beso de las ilusiones lo que despierta al alma, es el encuentro con la verdad y con sus oscuros secretos lo que la conduce al amor.
Para que un príncipe se convierta en rey necesita crecer y pasar a través del bosque de espinas donde habita el dragón que sujeta a la perla del esplendor. Él tendrá que enfrentarse a este gran “dragón de la sabiduría” y a sus fuegos purificadores para obtener la perla de manera que pueda ganar su corazón. El alma gemela es el reconocimiento de ser uno con el Alma Universal. Ella se reconoce en el ser humano y se fusiona consigo misma a través de cada uno de nosotros. La cabal comprensión de esto basta para reposicionarnos por completo en el mundo e integrarlo todo en una sola inhalación.
La visión de esta sabiduría corre de la mano de los escritos místicos y de las prácticas de contemplación y meditación. Más aún, confirma muchas de las investigaciones de vanguardia en el campo de la física moderna. Así es como los mitos son el símbolo del alma y la ciencia es el conocimiento del yo y del mundo. Es en la transparencia de nuestra consciencia donde nos desnudamos, nos abrazamos y nos entregamos.








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