Espiritualidad: una ciencia y un arte
- Alberto Calvet

- 16 may 2023
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Esta capacidad de apreciación no sólo es un arte, también es una ciencia. En primera instancia es un arte porque se practica y se vive; en segunda, es una ciencia porque implica –como hemos dicho- conocernos. Esta ciencia y este arte se complementan para dar pie a un modo de vida muy singular.
La espiritualidad, lejos de ser una actividad institucional y moral, es una acción psíquica en la que el ser humano se involucra física, emocional, mental y conscientemente. Es por esto que nuestra intención y nuestra voluntad requieren de cierta sintonía para sincronizarse con los movimientos orgánicos y con los ritmos holísticos de la vida.
La espiritualidad es el despliegue de la nobleza innata.
Es la Herencia de toda alma.
El propósito de todo esfuerzo serio en el sendero espiritual es tomar consciencia de esa Herencia que se revela en el despertar del Llamado Interior.
La nobleza de espíritu, llamada por los sufís “el Modo Divino”, es un modo que no puede ser aprendido ni enseñado; brota como una Flor cuando uno toma consciencia de Su mensaje.
Este modo, o nobleza innata, es el principio espiritual más elevado, la más auténtica aristocracia del alma y el ejemplo más hermoso de unidad en el idioma del corazón, que se expresa en términos de tolerancia y perdón para todo.








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