Pioneros, relaciones y cambios colectivos
- Alberto Calvet

- 26 may 2023
- 3 Min. de lectura
Todo cambio es una iniciación que requiere de nuevas iniciativas. Estamos migrando colectivamente. Somos migrantes entre una dimensión y otra, entre una forma de vida y la que viene. Dejamos atrás los muros de la ignorancia conforme los atravesamos. Por esto es que nuestras relaciones se desfasan y entramos en conflicto. Para algunos resulta importante detener todo este movimiento con el fin de asegurar que las cosas continúen como antes, mientras que para otros lo importante es tener lista la maleta sólo con lo indispensable para mudarse a donde haya que hacerlo conforme los cambios lo pidan. Estamos hablando de cambios y de migraciones en nuestros estados de consciencia: de competir a compartir, de comparar a colaborar, de reclamar a solucionar. Competimos, comparamos y reclamamos bajo ciertas formas de vida condicionadas para sentirnos seguros en el sexo con una pareja, con una posición laboral, con nuestro estatus social, con cierto renombre académico o con cualquier forma cuya velada premisa sea “atacar o morir”.
¿Quién nos dijo que la naturaleza es estable? ¿Por qué compramos todas esas creencias de “estar seguros”? Los cimientos estables de una casa son nada cuando llega un temblor, la póliza de seguro es inservible cuando un asteroide cae sin pedir permiso. La gente a la que tanto amamos muere sin avisar. Nos levantamos por la mañana, ¿quién garantiza que llegaremos al baño para abrir la llave de la ducha? La nuestra es una naturaleza muy vulnerable. Algo tan cotidiano como la temperatura corporal puede ocasionar muchos disturbios con una variación de dos o tres grados.
Cuando vemos las migraciones de latinos hacia Estados Unidos, de chinos al Tíbet o de africanos a Europa vale la pena preguntarnos qué es lo que estamos haciendo como humanidad con todos estos desplazamientos. Estamos yéndonos de condiciones limitadas en las que vivimos para buscar opciones más prósperas, estamos dejando atrás el pasado para ir hacia el futuro. La gente deja atrás sus casas y se aleja de sus seres queridos con la esperanza de una nueva vida. Cuando hacemos esto queremos llevar también aquello que nos ha forjado y que nos ha dado una identidad: valores socioculturales, tradiciones religiosas, familia.
¿Cabrá todo esto en el futuro?
¿Qué haremos cuando sorpresivamente un amigo, nuestros hijos o nuestra pareja nos digan que ellos prefieren quedarse donde están en lugar de seguir caminando con nosotros?
¿Cuál será nuestra sorpresa al ver que otros van más rápido?
¿Qué nos hace creer que lo que nosotros necesitamos también lo necesitan los demás?
Hay que prestar atención porque “los demás” no son los que están “allá lejos”. Los demás comienzan con nuestros vínculos cotidianos: con quien hacemos el amor, con quien compartimos la jornada diaria y con quien morimos.
El movimiento colectivo de un lugar a otro nos habla de cierres de ciclos y de apertura de nuevas oportunidades. Como pioneros de nuevas formas de vida nos corresponde colaborar y contribuir con estas migraciones de manera significativa, pues la verdadera migración no es un cambio de lugar físico sino una expansión de nuestra visión y de nuestros vínculos afectivos. Las migraciones de grupos humanos de un país a otro son sólo el reflejo del movimiento en las dimensiones arquetípicas de la psique colectiva.
Instituciones como el matrimonio y la familia cambiarán, las sociedades se reorganizarán, las culturas se fusionarán y surgirán sincretismos a través de su expresión artística. Por primera vez en este planeta nuestra especie tendrá que asumir la responsabilidad de manera abierta por el uso de sus facultades y por la intención con la que nos vinculamos. Conforme trabajemos por restablecer nuestra propia psico-ecología estaremos listos para compartir las corrientes extáticas de una sexualidad consciente y para abrir las puertas del futuro con otras facultades psico-espirituales integradas a nuestra cotidianidad. ¿Suena asombroso o descabellado? ¡Está mucho más cerca de lo que parece!



Comentarios